He aquí un texto que no pude publicar tal cual en la prensa seria, pero esto es serio, aunque...¡más serio es meterse con Inditex!
Este año las rebajas se presentan muy distintas para unos y otros
comercios. En algunos las colas llegan hasta la puerta, y en otros,
apenas hay que esperar unos minutos para ser atendido. Así nos lo
cuentan desde Corner, donde este año no ha habido «ni boom , ni
aglomeraciones». En este comercio han descendido las ventas, pero, por
lo general, la cosa está como esperaban, más ventas en fin de semana
que durante los días laborables. Aquí la crisis se hace notar, pero
sin llegar al desastre.
En Gass, «se ha animado la cosa» aunque no esperan ninguna salvación,
ya que las ventas son más flojas que otros años. Desde este comercio
creen que la reducción en las ganancias está provocada por «agentes
externos», que no tienen que ver ni con sus descuentos, iguales o
superiores a los de otros años, ni con los productos ofertados, que
son de calidad y que, además, este año se componen de «una colección
más bonita». Sostienen que el problema es que los clientes «en vez de
buscar productos de calidad, lo que miran es el precio» y que hay poco
consumo en general porque «quien no tiene mucho dinero no quiere
gastar, y quien tiene, le da miedo por lo que pueda pasar».
Lo que si se nota en esta primera semana de rebajas es la competencia
que suponen otros comercios, sobre todo los que integran el grupo
Inditex, en los que los descuentos alcanzan porcentajes del 50 o
superiores. Una bajada de precios contra la que algunas tiendas
dificilmente pueden competir. «No podemos rebajar hasta un 50% a no
ser que sea una prenda de otra temporada, por que si no, no ganamos
nada», comentan en Corner.
En las tiendas del grupo, como Zara, Pull and Bear, Stradivarius o
Bershka, las rebajas han sido un éxito al igual que lo fueron en años
anteriores. En estas tiendas, la crisis no se ha notado y el flujo de
clientes ha sido voluminoso durante esta primera semana de rebajas.
«Sin novedades», «como todos los años», o «mucha gente, como siempre»
son las palabras que escuchamos de las encargadas de estas tiendas,
que aseguran que las ventas no han descendido y que, sin hablar de
cifras concretas, el balance parece positivo.
Las mayores ganancias se han producido sobre todo en los primeros días
de la semana, aflojando el sábado para, finalmente, ser casi
imperceptibles durante el domingo, día en el que estas tiendas se
mantuvieron abiertas, aunque prácticamente «había más dependientas que
clientes», según dicen desde Zara.
«Abrir aquí un domingo es una tontería como un camión», comentan desde
Pimkie, tienda que al no estar incluida en el grupo Inditex, tiene que
competir con este, por ejemplo, abriendo un domingo en el que se
esperan unas ventas nulas. «No hay casi gente, pero tenemos que abrir
porque las demás tiendas abren». Así mismo, desde este comercio se
nota la fuerte influencia del grupo en otros aspectos como el ritmo
que siguen las ventas. «Nosotros empezamos las rebajas dos semanas
antes, pero hasta el día uno, que comenzaron las rebajas del grupo
Inditex, no tuvimos tantas ventas».
Así mismo, desde Titto Bluni también demandan esta situación de
dependencia del grupo mencionado, afirmando que «el pequeño comercio
está un poco limitado, a la sombra de las grandes franquicias, como el
grupo Inditex» y que son ellos quienes «llevan la batuta en los
descuentos y quienes mueven los flujos de clientes». En cuanto a las
ventas, como en la mayoría de comercios que no pertenecen al grupo, el
balance ha sido «a la baja» y la crisis se ha notado, aunque no como
algo exclusivo de este 2013, si no como algo permanente desde hace
algunos años. Con respecto a otras temporadas, no pueden hacer
comparaciones porque «cada año es distinto».
A modo de síntesis, podríamos concluir que, por lo general, la crisis
se nota en los comercios desde hace unos años, y que esta reducción en
las ventas tiene lugar sobre todo en los pequeños comercios, que no
pueden absorber las pérdidas como las grandes franquicias y que además
se ven fuertemente influidas por estas, y obligadas a seguir unos
ritmos de ventas y unas magnitudes en los descuentos que sobrepasan en
muchas ocasiones sus posibilidades.
