sábado, 5 de mayo de 2012

Lo que el viña me jodió

A pocos días de haber vuelto de un festival de música aun estoy pagando los excesos que me he permitido durante esos 4 días de música, alcohol y drogas. Lo peor de todo es que lo que realmente me está amargando la existencia en estos momentos no es una cirrosis galopante, ni una sordera aguda ni un colocón duradero. Lo que me duele es un pie. Un jodido pie. Después de toda la fiesta que me he metido al cuerpo lo único que me queda es una cojera ridícula que está entre el ir cojo y el andar raro y lo peor es que no se por qué coño me duele. Esto, como todo, tiene su moraleja. Si te drogas y piensas mezclarlo con alcohol y además piensas hacer todo esto hasta llegar a límites extremos, mira bien donde pones los pies, o si no, por lo menos intenta acordarte de dónde los metiste, porque de otra manera te verás tal que como yo, gastando suela. MUY turbio.

1 comentario:

  1. Menos mal que sólo fue un pie, cosas peores se han visto... Muy bien escrito el texto pero quiero ver por aquí destrucción de mundo, ya tu sabes. Besos, guapa

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