viernes, 26 de abril de 2013

15m vs M5s o cómo gestionar la imagen de un movimiento social

I want you 15M-M5S (http://blog.lateatnight.org)
Un movimiento social se define como la agrupación de personas, en torno a unos ideales políticos, que persigue unos objetivos y se organizan en base a ellos. Estos objetivos suelen ser premisas del cambio social, y pueden versar, en general, sobre mayor poder de los ciudadanos y respeto a sus derechos, o en particular, sobre todo tipo de proclamas, como por ejemplo, el movimiento feminista o los movimientos estudiantiles. 

Ya hace muchos años que estos movimientos han ido surgiendo en la lucha por unos derechos determinados, sin embargo, desde el comienzo de la crisis en 2007 y con el progresivo recorte de libertades y derechos que ha sufrido la ciudadanía, estas protestas y agrupaciones han tenido una potente presencia en la vida pública y mediática. En este constante aparecer en los medios, las redes sociales han tenido un papel muy importante que se ha manifestado como un arma de doble filo. Por un lado, ha sido elemento aglutinador de ciudadanos con protestas similares, por otro lado, ha dejado entrever tantas ideas que, en algunos casos, esta visibilidad del individuo ha trastocado la imagen general del grupo. 

El movimiento 15m tenía algo bueno y algo malo. Bueno era que se basase en unos principios de justicia, participación e igualdad. Malo era que la horizontalidad con la que pretendía mostrarse al mundo era en exceso desconcertante. Si bien es cierto que la horizontalidad es siempre deseable para la organización social, a la hora de mostrarse ante un público, es necesario tener visibilidad, tener claro lo que se va a decir y como se va a decir, y el 15m no lo tenía nada claro. Partiendo de que no había una buena organización de los actos o de hacia dónde se dirigía el movimiento exactamente (ocupar las plazas no puede ser un objetivo en sí mismo, porque ya son un espacio público, aunque es perfecto para darle visibilidad al COMIENZO de la acción), y siguiendo por el hecho de que si este movimiento, que consiguió agrupar a miles de personas en todas las ciudades de España, se hubiese fraguado en un partido político, habría obtenido un abultado número de votos, y desde ahí podría haber empezado a cambiar las cosas (legislar sobre la participación ciudadana, disolver organismos innecesarios o incompetentes, dar transparencia total a la acción ejecutiva)

En este sentido, el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo parece que tiene bastante más éxito. Las consignas, depende de dónde te informes, quedan claras o no. Pero lo que está claro, es que ha conseguido unir a miles de personas que buscan un cambio en la política de su país, y esto queda reflejado en el hecho de que en las elecciones generales de 2013 en Italia, fue el partido más votado (aunque no pudo llegar al poder).

En definitiva, la horizontalidad es muy deseable, pero a efectos prácticos, gestionar una imagen como movimiento es importante tanto para la gente que esté interesada en unirse a algo nuevo y quiere saber más, como para que esa falta de un discurso único y dirección de la acción no sirva de argumento en contra de un movimiento tan potente.

1 comentario:

  1. Cuanta razón tienes Pilar, yo estuve en Sol los dias del 15-M y cuanta pena me dió ver que los no se hizo ninguna acción para ir adelante e intentar cambiar las cosas.

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